viernes, 13 de diciembre de 2013

EL TESORO DE DAMIÁN

EL TESORO DE DAMIÁN

Era mes de abril, un mes perteneciente a la nueva era y al mes de los niños, designado  así, desde algún tiempo atrás.  El 25  de abril se encontraba  Damián, un niño muy activo, amigable e ingenioso, esperando como todos los años la celebración de este día, la cual, de por cierto, ya era muy predecible y  no tan ingeniosa como él esperaba, puesto que año tras año esta celebración y otras tantas actividades realizadas en su escuela,  se habían convertido en una réplica anual de títeres, diversiones inflables y las chiquitecas infaltables, que destruían el ego de Damián cada vez que su profesora lo ponía a bailar con las mismas niñas engreídas que querían destacarse con sus pasos actuales, que para él continuaban siendo los mismos del espectáculo  monótono de cada fiesta.
 De la misma manera, la situación en su casa no era discrepante  con la  de su escuela, debido a que sus padres en muchas ocasiones en su constante amnesia matutina olvidaban este día y acudían a la recursividad inmediatista de la tecnología; incrementando su colección de consolas de videojuegos, computadores con muchísimos programas, sin uso alguno y celulares inteligentes  pertenecientes a todas las versiones posibles, elementos que para  Damián no despertaba interés por explorarlos y manipularlos.
Sin duda alguna, Damián se sentía ignorado e insignificante en un mundo donde sus padres y su escuela  omitían muchas de  las recomendaciones dadas por él para este  día, que para innumerables niños y niñas era muy especial , pero, que para Damián  se había convertido en un día banal en donde su creatividad y su espíritu de sorpresa se veían reprimidos con la reproducción incesante de celebraciones anuales.
En este día tan agitado, las horas pasaban y Damián ya en su casa, después de ocho largas horas de festividad en su escuela, se encontraba  contemplando el piso de su habitación, rebuscando en su memoria significativos momentos que llenaron su alma de sorpresa, alegría y motivación en su temprana vida, cuando , minutos más tarde ,su cara fue invadida con una suave sonrisa y un gesto de armonía ,al conmemorar  aquel momento, cuando el hombre con cabellos platiados, barba y bigotes exagerados, con una líneas de expresión bastante pronunciadas, con su jean envejecido, su camisa a cuadros y con un palo café que rezagaba  sus pasos según decía él, su abuelo, ya fallecido, lo llevo a la cima de la montaña, contándole historias inimaginables, chifladas y llenas de mucha incoherencia  lógica, que con sonidos y onomatopeyas las hacían más vivificadas y extraordinariamente permeables al ser humano; momento mágico en donde aquel viejo entregó a su nieto el mágico personaje de todos sus cuentos, aquella unión de alambres oxidados, entretejidos  con los hilos coloridos que al final germinaban un caballo.
Al recordar este episodio, Damián decidió revolcar su cuarto, con el propósito de encontrar aquel legendario protagonista de miles de historias narradas por su abuelo; al cabo de un tiempo y después de buscar tanto poniendo de cabeza su habitación, allí , en esa caja gigantesca, habitada por telarañas que refundían la imagen de su primer computador, se encontraba éste, el quebradizo caballo ofrendado por aquel viejo, muchos años atrás.  
Damián al contemplar el caballo, recreó las historias que su abuelo le había contado y creo su propia historia, se encontraba muy excitado inventando cada detalle de ésta, cuando, de repente entraron sus padres a su habitación, pues los gritos se escuchaban hasta la puerta principal, al ellos ver el desorden y las marcas de pintura en las paredes, ellos preguntaron que sucedía y Damián les  respondió que por fin había vuelto a ser feliz, y no precisamente con los juguetes modernos con los que ellos acostumbraban a darle para celebrar el día del niño, si no, por el contrario con la compañía que su abuelo le había dejado…los cuentos narrados y el caballo legendario.
Finalmente, Damián tuvo su primer día del niño feliz y compartió su alegría y su historia con muchas personas, recalcando que lo material no tiene valor, si no contiene su propia historia y no genera un sentimiento real y profundo.



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